miércoles, 2 de abril de 2014

jueves, 6 de junio de 2013



UN MAESTRO Y UN ESCORPIÓN

Un maestro oriental, cuando vio como un escorpión se estaba ahogando, decidió  sacarlo del agua. Cuando lo hizo, el alacrán lo pico. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.
El maestro intento sacarlo otra vez, y otra vez el escorpión lo                     pico.
Alguien que había estado observando todo, se acercó al maestro y le dijo: “perdóneme… ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua el lo picará?”.
El maestro respondió: “la naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar”.
Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro saco al animalito del agua y le salvo la vida.
No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; solo toma precauciones. Algunos persiguen la felicidad,… otros la crean


CONSEJO CHINO

Una vez un campesino chino, pobre y muy sabio, trabajaba la tierra duramente con su hijo.
Un día el hijo le dijo: “Padre, ¡Qué desgracia! Se nos ha ido el caballo”. “¿Porque le llamas desgracia? –Respondió el padre-, veremos lo que trae el tiempo.
A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
“¡Padre, qué suerte!” –Exclamó esta vez el muchacho-, “nuestro caballo ha traído otro caballo”. ¿Por qué llamas suerte? –repuso el padre, veamos que nos trae el tiempo.
En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se enfureció y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
“¡Padre, qué desgracia!” –Exclamó ahora el muchacho- ¡me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: “¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo”.
El muchacho no se convencía de la filosofía de su padre, sino que se quejaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.
La enseñanza de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en que todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas.

jueves, 5 de noviembre de 2009

LECTURA DE REFLEXIÓN




El perdón
El tema del día era “El resentimiento” y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa plástica. Ya en clase, elegimos una papa por persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía, en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papa.
Naturalmente, la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa, en todo momento, me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como, mientras ponía la atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra “Mochila” sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse.
Me di cuenta de que hacía importantes los temas incompletos o las promesas no cumplidas me llenaban de resentimiento. Aumentaba mi estrés no dormía bien y mi atención se dispersaba.
Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma, alimentar mi espíritu con la falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta de que los únicos beneficiados somos nosotros mismos. El perdón es una expresión de amor.
El perdón nos libera de ataduras que nos amarga el alma y enferman el cuerpo. No significa que estés de acuerdo de lo que pasó ni que lo apruebes. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente, significa dejar de lado a aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. La falta de perdón te ata a las personas. Desde el resentimiento te tiene encadenado. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes. El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces, las personas más importantes a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera en que pensabas. “La declaración del perdón es la clave para liberarte”.
[i] honorat